miércoles, 1 de diciembre de 2010

EL FANTASMA DE LA CARRETERA

El 31 de diciembre de 1998, todos los profesionales que morábamos en el vecindario del Ministerio de Agricultura, en Puerto Maldonado, institución donde estuve laborando como inspector de fauna y flora silvestre, nos preparábamos para la llegada del año nuevo 1999. Alrededor de las 8pm, mi jefe, el ingeniero Wilfredo, me pidió que le acompañe a realizar un operativo forestal para capturar un cargamento de madera que estaba siendo transportado ilegalmente por la carretera a Cusco.

En una camioneta conducida por Cesar, nuestro técnico forestal nos dirigimos al puesto Policial de Tambopata para solicitar el apoyo de un efectivo de la Policía Ecológica. Una vez completado el equipo, de cinco personas, entre los cuales se encontraba la esposa de mi jefe, nos dirigimos hasta el kilómetro 30 de la carretera a Laberinto (Tambopata-Madre de Dios).

Luego de dos horas de espera infructuosa, decidimos retornar a la ciudad. Durante el retorno, el efectivo policial y yo viajábamos de pie en la parte posterior de la camioneta y los otros tres dentro de la cabina. El vehículo, se desplazaba a prudente velocidad, con la esperanza de llegar temprano a la ciudad, para nuestra celebración del año nuevo.

Cuando nos encontrábamos a la altura del kilómetro 8, pude observar gracias a la luz de los fuertes faros, como a lo lejos un hombre cruzaba la carretera, como lo hace normalmente cualquier persona, es decir mirando hacia el vehículo que se le acerca y caminando a través de la autopista.  Cuando el hombre llegó a la mitad del camino, desapareció por completo ante mis ojos.

Asombrado, no atiné a decir nada por vergüenza; pero luego me animé y le pregunté al policía: “...¿has visto eso?...”, y éste me respondió: “...sí, sí..”, al oír esto me di valor e incliné mi cabeza a la cabina del conductor y le dije “....Cesar, ¿has visto eso?...”, respondiendo: “...sí, sí...”; entonces le dije: “...para pues, detén la camioneta......”, y así lo hizo, el vehículo retrocedió y todos descendimos para tratar de ver que había sucedido. Pese a que buscamos en las orillas de la carretera, donde solo había bosque, no encontramos a nadie y mucho menos señales de alguna vivienda.

Los cinco habíamos visto esa extraña presencia y su desaparición; consternados, subimos al vehículo y regresamos a la ciudad.

Por estas zonas existen muchos testimonios de experiencias parecidas en las carreteras, pero poco se ha publicado al respecto, lo contrario sucede en otras regiones del mundo donde se ha investigado seriamente estos misterios e inclusive algunas empresas las están usando para interesantes paseos turísticos conocidos como “GHOST TOURS” o “turismo fantasma”, algo que podría ser replicado inteligentemente en nuestras carreteras y ciudades donde también existen cientos de lugares con apariciones fantasmales.

Siempre dude sobre la existencia de fenómenos extraños que no parecen obedecer a las leyes físicas actualmente conocidas, y hasta el día de hoy tengo serias dudas al respecto, pero luego de mi extraña experiencia, considero que existe “algo” más allá de nuestra existencia..

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